Cambiar no es lo mismo que cambiar el entorno

Imagen encontrada en DevianART
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La mayoría del tiempo he creído en algo que creo que ha vuelto trillado: La gente no cambia, sólo demuestra lo que realmente es. Esto es porque en serio veo difícil cambiar nuestra personalidad o actitud ante las circunstancias de la vida. Relacionado a mi entrada anterior, por más adornos que nos pongamos encima para disfrazarnos de algo, siempre mostraremos lo que somos.

No sé. Creo que definimos nuestra personalidad entre la adolescencia y los 21 ó 22 años. De ahí en adelante, veo difícil cambiar. incluso cuando se tratara de alguna situación extrema en la vida lo veo difícil mas no imposible.

También creo en algo más. Creo que a veces lo que cambiamos es nuestro entorno; nuestro alrededor. Eso puede hacer creer que uno ha cambiado. Algunos lo hacen adrede otros no.

El clásico ejemplo es cuando alguien quiere parecer más serio/adulto/maduro ya sea porque le han dicho que parece lo opuesto o por, no sé, cuestiones laborales. Se comienza con cosas básicas como la ropa, luego va escalando hasta llegar a algunas costumbres o hábitos. En casos como estos es donde sale el típico comentario de que si una persona es humilde o no (en caso que se llagara a tener éxito laboral). Pues es por lo mismo, no cambiamos realmente. Por dentro. También tenemos el polo opuesto donde sale la frase de “se le subió el pupú a la cabeza”. Aquí no sabría decir si es cierto que se le subió o que realmente siempre se fue así por dentro.

Otro ejemplo clásico es la típica de los amigotes que se resienten al ver que uno de los suyos ha cambiado desde que está en una relación o en un compromiso amoroso o civil con la pareja. Pueda que cambiemos el entorno de soltero al entorno de familia. Mas no creo que cambiemos la persona como tal. Tal vez es que el enfoque de energía está en la faceta de familia y ya no tanto en la de amigo.

No creo mucho en el cambio en las personas pues creo que la esencia de las personas es constante. Creo más en la evolución de las mismas. Como cuando alguien cambia algo de sí mismo para mejorar. Eso no es cambiar, es crecer; ampliar.

Por todo esto es que es raro que busque cambiar a las personas a mi alrededor. No quiero que cambien. No quiero que busquen complacer a los demás. Quiero que se mantenga la esencia. Y no tanto por alguna razón sentimental de “awww no cambies” si no porque yo tiendo a analizar a las personas (hábito de muy, pero muy mal gusto) y veo lo que hay adentro. Lo que realmente hay adentro y así los quiero y los respeto.

Irónicamente, constantemente estoy criticando a los demás y buscando la forma de hacerlos cambiar… otro tema aparte.

Así como otro tema aparte es mi constante análisis de las personas 😦 Algo que lo que no me siento orgulloso mas no quisiera cambiar en mí 😉

Pasemos a cosas básicas y que pueden parecer irrelevante. Ideales, sueños, metas, principios, gustos musicales del típico adolescente rebelde; aún están ahí… junto a otros más contemporáneos y romanticones 😀 Gustos por los mismos tipos de comida; afecto a las personas. Son cosas que no cambiamos de la noche a la mañana.

Para cerrar, repitiendo de más quizá, esta es mi nueva hipótesis: Las personas no cambian; cambian sus entornos.

Caminamos

Aparecimos en este lugar.
No sé muy bien por qué.
Quisiera saber.

Dos manos que trabajan…
Los dedos más bien.
Y abajo los pies, para caminar.

Hacia adelante vamos.
Ya sea en ficción
o en la realidad, es lo que hacemos.

Paso a paso día a día.
Día a día hasta la noche.
Avanzamos y caminamos.
Como humanos, paso a paso.

Es lo que hacemos, caminamos.
Crecemos, evolucionamos.
Hacia adelante en esta línea imparable:
el tiempo mismo.

Que sólo avanza en un sentido,
sin preguntar si estamos listos.
Es lo que hacemos, caminamos.
Crecemos, evolucionamos.

Comenzamos otra vez.
De nuevo de pie.
A veces por error, sin ver hacia atrás.

Pero siempre listos a
mirar hacia adelante.
Y sin vacilar, dar un paso más.

No, no existe fuerza alguna
que nos pueda parar.
No sé si es para bien o si es para mal.

Adiós Soledad y hasta el día en que nos volvamos a encontrar

Finalmente tomé el valor de venir,
aquí frente a vos y decirte adiós.

Por una vez, iré al grano. Es tiempo de levitar.
Salir de este universo imposible de olvidar

Donde conocí un sol,
más brillante que la luz.
Un universo que cabe entre mi mano siniestra.

Algún día, no seremos más que dos.
Dos viejos amigos que se vuelven a encontrar

Y me alegrará verte. Te contaré cómo me va.
Y toda la falta que para entonces me harás.

Adiós mi soledad. Hasta entonces nos veremos.
Finalmente tomé valor.

Sólo puedo agradecer tu compañía y simpatía.
Lo aprendido y lo olvidado. Lo que me enseñaste y lo que no.

Adiós soledad y hasta el día
en que nos volvamos a encontrar.