Ángel de la Guarda. Capítulo I

No sé si les ha pasado. Están medio despiertos y escuchan todo alrededor: el sonido de los pájaros, el motor de un carro pasando a lo lejos y, con mala suerte, un vecino escuchando rancheras a buena mañana. Pueden sentir la suavidad de su cama y la calidez de la sábana que les envuelve, convirtiéndonos en un burrito, muy pero muy mal amarrado. Incluso con los ojos cerrados, es posible ver ese tenue y tranquilo color del día… ni tan temprano ni tan tarde.

Todo va bien hasta que escucho la alerta de mensaje de mi teléfono. Ahora todo está lleno de inquietud. Todo es molesto. Hay cualquier cosa alrededor menos tranquilidad. Solo al pendejo de Jonathan se le ocurre meter clases los domingos a las seis y veinte de la mañana. De un brinco, salgo de la cama y casi tropiezo con la sábana enredada ya en mis pies. Busco el teléfono en la mesa del televisor, donde lo suelo dejar y… no, no está ahí.

Reviso todas las babosadas tiradas en el cuarto. Anoche específicamente tenía que venir y meterme de una vez a la cama. Y es que suelo ser bien ordenado —tengo un amigo, Roberto, que dice que soy así de ordenado porque soy zurdo—, pero anoche se me tuvo que ocurrir no dejar nada listo; como que si no tengo parcial en… ¿donde estás teléfono?… ni sé en cuánto tiempo.  Continuar leyendo “Ángel de la Guarda. Capítulo I”

Más pensamientos de egresado

Bueno, dije en los primeros pensamientos de un egresado que escribiría más cartas de esta. Exponiendo los diferentes puntos de vista que tengo sobre este pequeño paso en mi vida.

Por cuestiones de la vida me he atrasado en salir de mi título académico, y bueno, aún me falta un poco más pues no lo tengo aún. La gran ironía detrás de todo esto; y el meollo de la presente entrada, es lo aplicado que soy para los estudios. (Ojo: Aplicado no dedicado). Soy de esas personas que no caen bien a las que les basta con poner atención en clase.. Incluso, sólo conozco a una persona que me deja muy atrás en ese ámbito. Un compañero que tuve y bueno ahora amigo. Y sí, soy así de modesto. La única calificación baja que saqué en mi educación básica fue conducta 😀

Bueno, acercándonos más al presente, tuve que abandonar mi carrera en la Universidad de El Salvador, mi primera opción como centro de estudio y fue debido al trabajo; muy difícil estudiar en la UES y tener un empleo de 8+ horas. Perdí un año ahí. Luego comencé en la UFG.

Una carga académica diferente (más liviana). En definitiva lo podía tomar con calma y así lo hice. Incluso, por confiado me fue mal como al segundo año pues dejé una materia de números… YO! Una materia de números!! En fin. Poco a poco fui perdiendo el interés. Quizá porque no lo sentí como reto (justificación/razón/excusa más modesta que se me ocurre) o porque no sentía que me fueran útiles (la mayoría de) las materias que cursé (esto es en un 90% verdadero) o por desagrado de alguna materia en específico… no sé… hubieron casos de casos en estos prácticamente seis años… más 1 año que me tomé sabático por así decirlo, dividido en dos ciclos no continuos.

Sad Face

Me atrasé (quizá) mucho.

Hace una semana, lo más, vi un post en 9gag que definitivamente me tocó mi ego así como mi orgullo… simplemente me picó la hormiguita de la tristeza. Pues me recordó de algo que sentí hace alrededor de un año, cuando vi a “mi generación” de compañeros de universidad graduarse. El post tenía la imagen de arriba y el título decía algo muy parecido a mi caso, de “en épocas de graduación y yo he me atrasado”… algo así… una gran coincidencia 🙂 .Era a la vez frustrante a la vez ver cuántos de esos graduados a lo mejor no merecían estar ahí por haber sido cargados por otros (me incluyo ahí) durante las materias o cursos. Pero este es otro tema aparte.

Para los últimos dos o quizá tres ciclos tenía casi nulo interés. Muchas veces consideré abandonar. Prácticamente no asistía a clases y me iba con lo que medio “agarraba” las pocas veces que iba. Hubo una materia incluso que, en buen salvadoreño, “me llevaron chineado”. (Esto último lo consideré y me obligué a mí mismo a creerlo así, que era compensación por tantos compañeros a quienes yo llevé chineado los ciclos anteriores)… de nuevo, este es otro tema.

Pero luego pensaba en los planes a futuro y cuán útil sería tener título(s). Me pregunto también en qué medida afectó el hecho de ya contar con un empleo. Y a la vez sentir que la carrera “especializada” en lo que laboro, realmente no me fuera útil para el mismo. Me pregunto cuántas personas no pasan por lo mismo de confiarse de tener un empleo y dejar a un lado la oportunidad académica. Como siempre, sería de ver las situaciones individuales. En mi caso, considero que mi ego ha jugado un papel muy importante; en los buenos y en los malos momentos. Como el segundo párrafo de la entrada (y otras líneas más adelante) lo demuestra , me considero demasiado capaz para el estudio, dotado quizá.

Pero así es la vida. En palabras (mal utilizadas) podría decir que me ha dado una dosis de humildad. Más bien diría yo, un recordatorio de mantenerme centrado. Un recordatorio que no todo es fácil y que las cosas se ganan. En mis momentos más oscuros diría que lo único que me ha costado es tiempo y paciencia (y dinero). Pero hoy no es uno de esos momentos 😉

Pensamientos de un egresado

Carta de un egresado de la carrera de ingeniería en ciencias de la computación que trabaja desarrollando web

Definitivamente haré varias de estas, pues son dos o tres puntos de vista los que tengo.

Introducción.- Para entrar en contexto.

Recuerdo que de pequeño, quería ser doctor, al igual que mi papá. Luego quería ser arquitecto (siempre de pequeño, creyendo que serlo significaba diseñarla [tal vez no con ese término allá atrás] y hacerla [construirla]).

Luego llegó el tercer ciclo, noveno grado para ser más específico. No tenía algo claro, pues ya me fui acercando un poco más a la realidad.

Luego llegaron mis 18 meses en Los Angeles, California. Donde aprendí, por decirlo así, el oficio (a bien groso modo, excepto por las herramientas informáticas [Autocad] que sí llegué a manejar muy bien) de la arquitectura, gracias a un primo arquitecto, el cual me enseñó, dejó que lo acompañara en su trabajo e incluso permitió que le ayudara bastante (en cuanto a tiempo; no necesariamente carga) en su trabajo. Allá mismo, llegó un curso de diseño web en la high school, la cual me resultó relativamente fácil pues años atrás y gracias a mi hermano, había aprendido lo básico de páginas web.

Luego, llegó bachillerato (sólo segundo año), otra vez aquí en El Salvador y el bendito examen te aptitudes de una universidad, cuyo nombre no diré pero es el centro de San Salvador 😀

“Por mis aptitudes” se me recomendaba estudiar algo relacionado a los números. Y como me gustaban (aún lo hacen) las computadoras, qué mejor opción que Ingeniería en Computación (o Sistemas, o Ciencias de la Computación… o el nombre que sea). Era eso o cuestiones de mecánica pues me gusta solucionar (y arreglar) cosas.

Vino el joven Roberto, desconocedor de la real REALIDAD (nada redundante ahí, sé lo que escribo) del maravilloso mundo del sistema educativo de nuestro país en cuanto al área informática (Es algo que en otra ocasión he criticado, en otro blog que desafotunadamente murió) y decidió estudiar Ing. en Computación. Por cuestiones de ego, orgullo, otros sentimientos e ideas raras, y situación económica, se va a la Universidad de El Salvador. Hoy en día, tengo duda si me habrán hecho el favor para quedar, no porque desconfíe de mí mismo, sino por conectes que tienen mis papás.

Para su sorpresa, el joven Roberto, tuvo la dicha de conseguir trabajo como programador web (le digo así por lo que hacía en esa época). Poco a poco, entendió que en la UES, es MUY difícil estudiar y trabajar al mismo tiempo. Dejó a medias el ciclo y esperó al siguiente para volver a comenzar pero en la Universidad Francisco Gavidia.

La carta.- Los pensamientos en sí.

Alrededor de seis años de estudio después, aquí está el quizá ya no tan joven Roberto. Preguntándose si existirá la carrera de Ingeniero informático web, con orientación a la música y arquitectura. Y la vez, que si se puede sacar con especialidad en Medicina General.

Poco a poco entendí que, aquí la “computación” la enseñan como un todo. Ya sea para web, para desktop, para servidores, para bases de datos, para cualquier ramificación que a mí y que a alguien que tenga mayor conocimiento que mi persona en el área informática, pueda mencionar. Esta publicación puede sonar con sabor a decepción; tal vez un poco mas no a frustración.

Será por mi forma de ser, o será cierto. Pero ya egresado siento que puedo dar con mucha más razón la opinión sobre cuan cerradas son las profesiones. El título que mencioné, hace dos párrafos, sé que es algo absurdo. Informática web, es el oficio que adquirí y que ya casi nueve años después estoy aquí desempeñando aún. Ingeniero, quizá solo por la relación a las labores que hago (me las ingenio). Músico, obviamente es mi hobby. Medicina general, bien en fondo sé que es por el vínculo padre-hijo; así mismo, es ese sentimiento de querer ayudar a los demás, que yo sé que es posible desde cualquier carrera, pero que en la mía, específicamente puede llegar a ver más difícil de hacer. Arquitectura, pues, me gusta crear.

De aquí en adelante, me falta la proceso de graduación, el cuál incluye una especialidad. Aquí, sí puede abrirse un poco esto que estoy criticando en esta publicación. Pues tengo la opción de tomar una especialización en Diseño Gráfico y Publicidad, lo cual va de la mano, casi abrazado, con mi carrera. (Espero poder tomarla u_u). Por otro lado, más adelante espero poder estudiar el año pedagógico para poder dar clases. Aquí estaré satisfaciendo dos de mis deseos personales mencionados ene l párrafo anterior, ayudar a los demás (en cierto modo) y tener ese vínculo con mis padres.

Pero, ¿qué pasa con los demás? ¿Tendrán la dicha de encontrar una carrera que los satisfaga en un buen porcentaje? ¿O tendrán que rodear un poco y buscar alternativas como su servidor?

No por ser esta la “primera carta del egresado” quiere decir que es lo primero que puedo decir al llegar a este punto de la vida, tampoco lo más importante o relevante. Sé que se siente como algo de decepción, desprecio, resentimiento, nostalgia o no sé qué más… Pero no es así como me siento aquí desde este punto. Espero no predisponer.

Parcialmente parcial

Comprendo que debería estar preocupado. Pero no lo estoy.
Debería preocuparme el hecho que no me preocupa. Pero no lo hace.

Aquí estoy. Sólo sentado. A menos de siete pasos de vos. Inertes los dos.
Vos esperando por mí y yo queriéndote evadir y seguir adelante.

Nunca me preocupó. En mi mente, no vales el tiempo.
Va a pasar lo que va a pasar.

Los residuos previos a esto debe ser suficiente.
Sino pues, obvia y literalmente habré fracasado.

¿Por qué esforzarme? El fin al fin llegó.
Desde el inicio, el esfuerzo no inició.

Te necesito. Sí. Con la mitad de tu potencial me basta.
Y como antes, espero al menos llegar a ello.

Como dijo alguien una vez:
En el aire, sé que soy nada más que menos de lo que podría ser.

Representás menos de lo que crees.
De lo que los demás creen.

El mundo exterior es un mundo exterior a este.
Un mundo ajeno y diferente.

Donde representás nada.
Donde nada de esto representa algo.

Así fui aprendiendo.
Así aprendí.