Ángel de la Guarda. Capítulo I

No sé si les ha pasado. Están medio despiertos y escuchan todo alrededor: el sonido de los pájaros, el motor de un carro pasando a lo lejos y, con mala suerte, un vecino escuchando rancheras a buena mañana. Pueden sentir la suavidad de su cama y la calidez de la sábana que les envuelve, convirtiéndonos en un burrito, muy pero muy mal amarrado. Incluso con los ojos cerrados, es posible ver ese tenue y tranquilo color del día… ni tan temprano ni tan tarde.

Todo va bien hasta que escucho la alerta de mensaje de mi teléfono. Ahora todo está lleno de inquietud. Todo es molesto. Hay cualquier cosa alrededor menos tranquilidad. Solo al pendejo de Jonathan se le ocurre meter clases los domingos a las seis y veinte de la mañana. De un brinco, salgo de la cama y casi tropiezo con la sábana enredada ya en mis pies. Busco el teléfono en la mesa del televisor, donde lo suelo dejar y… no, no está ahí.

Reviso todas las babosadas tiradas en el cuarto. Anoche específicamente tenía que venir y meterme de una vez a la cama. Y es que suelo ser bien ordenado —tengo un amigo, Roberto, que dice que soy así de ordenado porque soy zurdo—, pero anoche se me tuvo que ocurrir no dejar nada listo; como que si no tengo parcial en… ¿donde estás teléfono?… ni sé en cuánto tiempo.  Continuar leyendo “Ángel de la Guarda. Capítulo I”

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Cambiar no es lo mismo que cambiar el entorno

Imagen encontrada en DevianART
Imagen encontrada en DevianART

La mayoría del tiempo he creído en algo que creo que ha vuelto trillado: La gente no cambia, sólo demuestra lo que realmente es. Esto es porque en serio veo difícil cambiar nuestra personalidad o actitud ante las circunstancias de la vida. Relacionado a mi entrada anterior, por más adornos que nos pongamos encima para disfrazarnos de algo, siempre mostraremos lo que somos.

No sé. Creo que definimos nuestra personalidad entre la adolescencia y los 21 ó 22 años. De ahí en adelante, veo difícil cambiar. incluso cuando se tratara de alguna situación extrema en la vida lo veo difícil mas no imposible.

También creo en algo más. Creo que a veces lo que cambiamos es nuestro entorno; nuestro alrededor. Eso puede hacer creer que uno ha cambiado. Algunos lo hacen adrede otros no.

El clásico ejemplo es cuando alguien quiere parecer más serio/adulto/maduro ya sea porque le han dicho que parece lo opuesto o por, no sé, cuestiones laborales. Se comienza con cosas básicas como la ropa, luego va escalando hasta llegar a algunas costumbres o hábitos. En casos como estos es donde sale el típico comentario de que si una persona es humilde o no (en caso que se llagara a tener éxito laboral). Pues es por lo mismo, no cambiamos realmente. Por dentro. También tenemos el polo opuesto donde sale la frase de “se le subió el pupú a la cabeza”. Aquí no sabría decir si es cierto que se le subió o que realmente siempre se fue así por dentro.

Otro ejemplo clásico es la típica de los amigotes que se resienten al ver que uno de los suyos ha cambiado desde que está en una relación o en un compromiso amoroso o civil con la pareja. Pueda que cambiemos el entorno de soltero al entorno de familia. Mas no creo que cambiemos la persona como tal. Tal vez es que el enfoque de energía está en la faceta de familia y ya no tanto en la de amigo.

No creo mucho en el cambio en las personas pues creo que la esencia de las personas es constante. Creo más en la evolución de las mismas. Como cuando alguien cambia algo de sí mismo para mejorar. Eso no es cambiar, es crecer; ampliar.

Por todo esto es que es raro que busque cambiar a las personas a mi alrededor. No quiero que cambien. No quiero que busquen complacer a los demás. Quiero que se mantenga la esencia. Y no tanto por alguna razón sentimental de “awww no cambies” si no porque yo tiendo a analizar a las personas (hábito de muy, pero muy mal gusto) y veo lo que hay adentro. Lo que realmente hay adentro y así los quiero y los respeto.

Irónicamente, constantemente estoy criticando a los demás y buscando la forma de hacerlos cambiar… otro tema aparte.

Así como otro tema aparte es mi constante análisis de las personas 😦 Algo que lo que no me siento orgulloso mas no quisiera cambiar en mí 😉

Pasemos a cosas básicas y que pueden parecer irrelevante. Ideales, sueños, metas, principios, gustos musicales del típico adolescente rebelde; aún están ahí… junto a otros más contemporáneos y romanticones 😀 Gustos por los mismos tipos de comida; afecto a las personas. Son cosas que no cambiamos de la noche a la mañana.

Para cerrar, repitiendo de más quizá, esta es mi nueva hipótesis: Las personas no cambian; cambian sus entornos.

Más pensamientos de egresado

Bueno, dije en los primeros pensamientos de un egresado que escribiría más cartas de esta. Exponiendo los diferentes puntos de vista que tengo sobre este pequeño paso en mi vida.

Por cuestiones de la vida me he atrasado en salir de mi título académico, y bueno, aún me falta un poco más pues no lo tengo aún. La gran ironía detrás de todo esto; y el meollo de la presente entrada, es lo aplicado que soy para los estudios. (Ojo: Aplicado no dedicado). Soy de esas personas que no caen bien a las que les basta con poner atención en clase.. Incluso, sólo conozco a una persona que me deja muy atrás en ese ámbito. Un compañero que tuve y bueno ahora amigo. Y sí, soy así de modesto. La única calificación baja que saqué en mi educación básica fue conducta 😀

Bueno, acercándonos más al presente, tuve que abandonar mi carrera en la Universidad de El Salvador, mi primera opción como centro de estudio y fue debido al trabajo; muy difícil estudiar en la UES y tener un empleo de 8+ horas. Perdí un año ahí. Luego comencé en la UFG.

Una carga académica diferente (más liviana). En definitiva lo podía tomar con calma y así lo hice. Incluso, por confiado me fue mal como al segundo año pues dejé una materia de números… YO! Una materia de números!! En fin. Poco a poco fui perdiendo el interés. Quizá porque no lo sentí como reto (justificación/razón/excusa más modesta que se me ocurre) o porque no sentía que me fueran útiles (la mayoría de) las materias que cursé (esto es en un 90% verdadero) o por desagrado de alguna materia en específico… no sé… hubieron casos de casos en estos prácticamente seis años… más 1 año que me tomé sabático por así decirlo, dividido en dos ciclos no continuos.

Sad Face

Me atrasé (quizá) mucho.

Hace una semana, lo más, vi un post en 9gag que definitivamente me tocó mi ego así como mi orgullo… simplemente me picó la hormiguita de la tristeza. Pues me recordó de algo que sentí hace alrededor de un año, cuando vi a “mi generación” de compañeros de universidad graduarse. El post tenía la imagen de arriba y el título decía algo muy parecido a mi caso, de “en épocas de graduación y yo he me atrasado”… algo así… una gran coincidencia 🙂 .Era a la vez frustrante a la vez ver cuántos de esos graduados a lo mejor no merecían estar ahí por haber sido cargados por otros (me incluyo ahí) durante las materias o cursos. Pero este es otro tema aparte.

Para los últimos dos o quizá tres ciclos tenía casi nulo interés. Muchas veces consideré abandonar. Prácticamente no asistía a clases y me iba con lo que medio “agarraba” las pocas veces que iba. Hubo una materia incluso que, en buen salvadoreño, “me llevaron chineado”. (Esto último lo consideré y me obligué a mí mismo a creerlo así, que era compensación por tantos compañeros a quienes yo llevé chineado los ciclos anteriores)… de nuevo, este es otro tema.

Pero luego pensaba en los planes a futuro y cuán útil sería tener título(s). Me pregunto también en qué medida afectó el hecho de ya contar con un empleo. Y a la vez sentir que la carrera “especializada” en lo que laboro, realmente no me fuera útil para el mismo. Me pregunto cuántas personas no pasan por lo mismo de confiarse de tener un empleo y dejar a un lado la oportunidad académica. Como siempre, sería de ver las situaciones individuales. En mi caso, considero que mi ego ha jugado un papel muy importante; en los buenos y en los malos momentos. Como el segundo párrafo de la entrada (y otras líneas más adelante) lo demuestra , me considero demasiado capaz para el estudio, dotado quizá.

Pero así es la vida. En palabras (mal utilizadas) podría decir que me ha dado una dosis de humildad. Más bien diría yo, un recordatorio de mantenerme centrado. Un recordatorio que no todo es fácil y que las cosas se ganan. En mis momentos más oscuros diría que lo único que me ha costado es tiempo y paciencia (y dinero). Pero hoy no es uno de esos momentos 😉