Y ella, cada noche tan ansiosa, tan adicta a esos besos.
Besos que hacía meses no sabían igual. Besos que, bien al fondo, sabían a alguien más. Pero que, a pesar de esto, la conformaban a diario. Besos que, cada vez que entraban en ella, la ilusionan con regresar a su sabor original.

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