Cuento / Historia, Escritos, Microcuento

Su sonrisa

La sonrisa no llegó a sus labios esa mañana.

Y esto sucede de vez en cuando, pero no es lo habitual.
De hecho, usualmente se viste con esa sonrisa, tan propia de él, incluso antes de apagar el despertador.

Ese día, y a pesar de no andar de humor para la gente, se fue caminando en soledad, por esas abarrotadas calles, a buscarla.


Esta es la historia del día 8 de #The100DayProject y mis #100HistoriasCortas. Aquí está la historia del día 7.

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Escritos, Lírica, Microcuento

Abrazos

Sus brazos de hierro la encarcelaron,
en su espalda, entre sí, enredados.
Una vez más y, ahora, para siempre.
Porque no piensa perderla nuevamente.

Habían pasado ocho años, al menos.
Y ningún momento en brazos ajenos.
¿O fueron acaso tan solo ocho días?
Como sea,
era la misma ausencia la que dolía.

Dedos de seda pasearon en hierro,
pues también extrañaban ese cielo.
Y es que las manos hablan muy, muy claro
si el orgullo en los labios calla un “lo siento”.


Esta es la historia del día 7 de #The100DayProject y mis #100HistoriasCortas. Aquí está la historia del día 6.

Escritos, Microcuento

Sus secretos

Cansada de esconder sus secretos bajo la almohada,
aburrida de intentar ahogarlos con alcohol
y frustrada de soplarlos al viento,
decidió hacer algo diferente ese día.

Decidió meterlos en un lugar seguro,
una tierra fértil dónde florecerán cada día
y estén a la mano, para cuando los necesite:
El corazón de la persona frente a ella.


Esta es la historia del día 6 de #The100DayProject y mis #100HistoriasCortas. Aquí está la historia del día 5.

Cuento / Historia, Escritos

Una última vez

La primera tormenta del invierno los tomó por sorpresa. A ambos.
Milton tenía mojados hasta los calcetines por el agua de la lluvia; dentro de él, sus huesos empapados de ira. Y es que frente a él, con cara de perro regañado y sumergido en vergüenza, estaba su Toyota Tercel del 92, aparentemente sin vida excepto por las intermitentes luces de cortesía. El vehículo no caminaría ni un metro más.

Milton lo observaba a través de la lluvia, deseando estar ya en casa. El Tercel, por su parte, solo observaba los demás carros pasar y deseaba, aunque fuera por última vez, poderlo llevar a casa.

No era la primera vez que se encontraban en esta situación. De hecho, ambos habían perdido ya la cuenta de las ocasiones en las que alguna maña —o un milagro— había traído de entre los muertos al viejo carro. Pero esta vez, nada parecía funcionar. Quizá, el tan temido día había llegado.

Y ambos lo sabían.

Y es después de tantos años de ser remendado, su cuerpo no funcionaba igual. Su cuerpo, ya no era igual.
Quisiera ser aquel carro que incluso le pitaba a los semáforos para que cambiaran de color. Quisiera ser aquel carro en el que Milton confió para aquellas salidas románticas, para esos viajes en familia y para tantas emergencias. Quisiera también poder durar un par de años más para que el hijo de Milton saliera a pasear en él… de forma legal. Pero lo que más anhelaba en esos momentos, era encenderse una vez más y llevar a Milton a casa, a salvo de la lluvia.

Milton entró a su vehículo, sacudiéndose antes la lluvia de su cabello y la ira de su interior. Una última vez, le habló suave, como al oído, al Tercel. Le dijo que era hora, hora de ir a casa.

Giró la llave una última vez. Sin mañas de por medio; sin antes pisar el acelerador frenéticamente o girar la llave en cierto ángulo por el falso eléctrico del llavín.

El carro, obedientemente, encendió por última vez y llevó a su viejo amigo a casa.


Esta es la historia correspondiente al día número 5 de #The100DayProject y mis #100HistoriasCortas. Aquí está la historia del día 4.

Cuento / Historia, Escritos, Microcuento

Decidió ir a buscarla

Finalmente decidió ir a buscarla,
aunque no llevaba la muestra de su amor.
Aquella muestra, que ella, esperanzada,
por tantos meses y noches esperó.

Romperle el corazón fue devastador.
Se tardó demasiado en demostrar
lo que él le aseguraba era amor.

Ese día, rompió otro corazón.
Porque al encontrar a otro con ella,
también destrozó su alma entera.


Este es el día 4 del #The100DayProject y mis #100HistoriasCortas. Aquí está la historia del día 3.

Estas primeras cuatro partes están relacionadas entre sí, pero traté que mantuvieran su individualidad; es decir, las historias funcionan de manera independiente o en conjunto con las otras tres.