La imaginación de un corazón

Te aprovechás, de noche, mientras duermo
para contar historias en mi sueño.
Para sacar tu lápiz y dibujar
los planos y planes de tu ideal.

Me despierto y ya me esperás
para ayudarte a pensar cómo lograr
las cosas que nos creés convenientes ya,
los escenarios donde nos viste ya.

Y a todo esto, tan genuinamente,
esperás que también sienta lo mismo.
¿Y si no es así, corazón, qué haremos?
¿Si no es así, qué pasará con los dos?

Te imaginas escenarios, corazón.
Te imaginas un futuro esperanzador.
Y tu optimismo se olvida del dolor
que causarás si estás en un error.

No te cansás ni descansás en tu afán
porque, sin tener de pensarlo tanto,
sabés muy bien qué te hace palpitar,
sabés que no tenés nada por perder.

Y a todo esto, tan genuinamente,
ya espero también que sienta lo mismo.
Porque me dejé llevar por tus alas;
me dejé llevar por tu imaginación.

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Sobrantes noches

Me hacen falta días, se escapan;
quiero recuperarlos y no puedo.
Me pierdo a veces entre la semana
y le pierdo el hilo al reloj.

Me sobran pensamientos, teorías,
me faltan explicaciones, razones.
Me cuesta poner los pies en la tierra,
aunque me sobre peso en el corazón.

Me sobran palabras y también gritos,
pero me falta el valor para hablar.
Y me sobran las ganas de escucharte
porque, sobre todo, me haces falta vos.

Y si algo realmente me sobra,
es noche cada noche
y la oscuridad y la soledad
en todas y cada una de ellas.

Un medio beso

Un medio beso fue lo que le quedó,
una ligera sensación en sus labios,
su suave piel aún entre sus dedos,
no se imaginaba que era el adiós.

Un medio beso que pudo ser entero,
pero que no permitió ese reloj.
Un medio beso que se quedó esperando,
para otra ocasión, su otra mitad.

Un medio beso y una mirada
completa hasta el alma y a la verdad.
Dos corazones conectados así
suman infinitas sensaciones.

Un medio beso que algún día se irá
a descansar en alguna esquina fría
de la parca memoria que él tiene
y donde esconderá sus sentimientos.