Sabes quién eres

Hay una canción de La Ley, titulada “Sabes Quién Eres”… definitivamente no tiene que ver con esta entrada 🙂 sólo la quería mencionar por el título de esta entrada.

Gracias al curso que estoy tomando en la universidad, leí el libro La Tercera Alternativa, en el cual se trata sobre la resolución de conflictos y otras cosas más. Dentro de ese libro se mencionan ciertos paradigmas, uno de ellos, el primero, es “Me veo a mí mismo”. Eso sí tiene que ver un poco con esta entrada.

Tengo la hipótesis que todos nosotros no nos alcanzamos a conocer del todo. Cada día nos vamos conociendo más y así mismo, cada día vamos cambiando más y creando nuevas partes de nosotros mismos que no conocemos. Así como también es más que claro que nunca llegaremos a conocer a alguien más en su totalidad, y es pues, por esto mismo. Todos cambiamos, las situaciones a nuestro alrededor nos cambian. En alguna entrada anterior comentaba sobre esto pero con un enfoque un poco distinto y más personal 🙂 Pero basándome en esa entrada, insisto que nuestra esencia no cambia mas sí nuestras actitudes; la forma en que reaccionamos ante las situaciones. Es aquí donde nació la idea de esta entrada.

Una pequeña nota: Todos somos filósofos, está en nuestra naturaleza. Yo tengo el deseo de escribir (casi) todo lo que pienso. Esto no me hace ni mejor ni peor pensador que alguien más; ¿subjetivo? definitivamente sí y es debido a mis experiencias.

Me conozco a mí mismo. Sé quién soy. Conozco mi esencia. Una de las tantas cosas que soy, por ejemplo, es Batman introvertido. Mis archienemigos son los extrovertidos. Pero estoy hablando de los extra extrovertidos 🙂 Aquellos a quienes su cuerpo le exige ser el centro de atención, aquellos que cuando cuentan un chiste se aseguran que la habitación completa los escuche, sin importar se trate de un restaurante o peor aún, un bar, creando un temor de “si así es sobrio… ¿cómo será ebrio?”. Además, como persona introvertida que soy, hago todo tipo de análisis, cuestionamientos, prejuicios y perfiles de estas personas… bueno, de todos 🙂 Todo esto no está del todo bien. Y no me estoy justificando que por mi introversión tengo el derecho o justificación de ser así. Pero al menos estoy consciente de cómo soy. Al saber cómo soy y quién soy me permite saber cómo reaccionaré ante alguna situación dada o más bien, cómo podría reaccionar normalmente, permitiéndome así poder prevenir conductas no deseadas.

Volvamos al ejemplo del típico sujeto que está en un restaurante de comida rápida con sus amigos y comienza a carcajearse con un timbre demasiado alto de voz. Si él estuviera consciente (asumamos que no lo está) de lo extrovertido que es, él podría mediar su reacción ante el chiste que acaba de oír (probablemente él mismo lo dijo pero se siente tan gracioso que se debe reír de su propio chiste… de nuevo, un caso hipotético donde sólo estoy tratando de ser extremista y absurdo). Por el contrario, usualmente, y ya cayendo en casos reales, me encuentro con personas que en lugar de reconocer que se han sobresaltado y hecho un poco de escándalo, me atacan de ser aburrido, serio y/o amargado (lo soy). Esto ya sería y volviendo al ejemplo del libro que mencionaba, el otro paradigma de “Te Veo a Ti” pero eso es otro tema que no tocaré mucho acá. El punto es que yo sé lo que soy, así “aburrido” mas la otra persona no sabe que él es así extrovertido y pero aún, no sabe que no todos somos así.

El llegar a entender que no todos somos igual, sería un punto intermedio entre Me veo a mí mismo y Te veo a ti; es decir, “sé quién o cómo soy” y “sé quién o cómo eres”.

He tocado ejemplos negativos. Pero el enfoque es realmente lo opuesto. Conocerme para ser y dar lo mejor. Por ejemplo, si llego a saber que soy introvertido sé que puedo llegar a ser buen analista (esto no se da en un 100%, pero asumamos que sí aplica sólo por efectos de ejemplificación). Asimismo, el extrovertido será un buen anfitrión en algún evento. Ejemplos sencillos, superficiales y hasta clichés pero útiles. Ese es en sí el punto de esta entrada: Conocernos para saber cómo somos y cómo actuaríamos ante una situación dada, entender que no todos somos iguales y saber que cada quién es único.

Por otro lado, otra cosa que soy es un.. no diré la palabra pero, digamos que bromeo de forma muy pesada de vez en cuando. Pero sé que lo soy y por lo tanto me pongo mis propios límites para no sobrepasarme con alguien y generar conflictos. Por otro lado, desafortunadamente conozco a quienes no saben que son la peor combinación para este tipo de bromas mías, personas demasiado susceptibles y que se toman las cosas a pecho y/o que no comprenden con tanta facilidad el sarcasmo. Entonces, ¿Quién es el malo? Realmente yo 😦 Pues al darme cuenta de esto, debería evitar bromear así con estas personas. Pero sí me quedaría la espinita que estas personas también deberían conocerse a sí mismos y reconocer que también ellos tienen algo ahí que deben saber manejar mejor.

Es por eso que respeto a todos los que saben quienes son. Pueden ser la peor persona del mundo, pero si están consciente de ello, eso les da cierto mérito a mi parecer. El perfecto idiota que “sabe” que lo es pero que lo sigue siendo adrede, realmente no sabe que lo es (espero no haya sonado redundante y confuso), al menos no lo seguiría siendo todo el tiempo. No sé si estaré cayendo en esas cosas de la “aceptación” y todo eso cuando alguien tiene algún problema como el alcohol jeje.

Somos lo que somos pero podemos dar siempre algo más y ser mejores.

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