Clave de Sol

Un nuevo día, despertó.
A mis manos, el sol tocó.
Abrí mis ojos y sólo ví
cinco horizontes, sobrepuestos.

Indicios de vida, en mi pie
que comienza con frecuencia a rebotar.
Con mis labios y algo más,
he comenzado a tararear.

Y aquí vamos otra vez,
con mis siete secuaces y cinco más
que se visten de negro para encajar.
Que se visten de negro para armonizar.

Y qué más puedo hacer,
con estas ansías y luces.
Nunca se irán de mí
y nunca sabré por qué.

Algunos perros ladran.
Algunos cuervos ven.
Pero nada de eso
pues una osa escucha.

Nunca me preocupó
lo bien o mal, que sonó.
Algunas rimas que no riman
y muchas estrofas inconclusas.

La disonancia siempre a mi lado,
pues ser perfecto es tan inhumano.
Tan simple y frío, muy calculado.
Prefiero el calor, sentimental.

Y un par de alas para volar,
le colocaré a mi nueva confección.
Que vuele libre por doquier
y que me recuerde al volver.

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